miércoles, 30 de abril de 2014

Alba como simbolización del pasado y del futuro

 Pasado esto Blanca, desde mi punto de vista, sigue teniendo la necesidad de sentirse realizada. Empieza a  notar ese sentimiento de realización cuando su padre le propone  internar Alba, esto era lo que en realidad le hubiera gustado a ella desde un principio aunque después no se arrepienta para nada la vida que ha llevado junto a su madre que le ha enseñado en la medida de lo posible.
Pero cierto es que la educación en la infancia de los Trueba no fue igualitaria, por ello, opino,  Blanca se sintió diferente a sus hermanos y le hubiera gustado asistir a una educación fuera de casa. Ve que esa oportunidad que  ella no tuvo la puede tener ahora su hija y es por ello que acepta, porque ella misma ha podido darse cuenta por su propia experiencia que no  es suficiente "con  una buena conjunción de planetas en su carta astral para que Alba saliera adelante en la vida" (316), pero este no es el único indicio que  encontramos en el libro que nos muestra que Alba a pesar de ser   una chica  va a andar con distinta suerte y con una sociedad patriarcal  mas leve y un poco más liberal. Podemos decir por la tanto, que en esta generación ya  es notoria una mínima progresión. Pero no es solo Blanca la que necesita sentirse realizada y lo consigue con Alba, también  Esteban Trueba (el abuelo de la niña):
"...el mundo de la ciencia y de la técnica, donde esperaba  ver triunfar a Alba. Había acabado por aceptar -vencido por la oleada de los nuevos tiempos-  que algunas mujeres no eran del todo  idiotas y pensaba que Alba, demasiado insignificante para  atraer a un esposo de buena situación, podía adquirir una profesión y acabar ganándose la vida como un hombre. En ese punto Blanca apoyó a su padre, porque había comprobado en carne propia los resultados de una mala preparación académica para enfrentar la vida.
- No quiero que seas pobre como yo, ni que tengas que depender de un hombre para que te mantenga- decía  a su hija cada vez que la veía llorando porque no quería ir a clases." (317)
Aquí,  en este fragmento vemos los tres temas tratados en esta entrada. En primer lugar la necesidad que tienen padre e hija de sentirse realizados y lo conseguirán con Alba, en segundo lugar el progreso con los pensamiento que Allende nos expone de  Trueba y por último la represión de  la que Blanca  no logró  deshacerse.
 
 
 

La personalidad rebelde de Alba desde su infancia

Es notorio que la propia personalidad de Alba ya va a ser mucho más rebelde con respecto a las normas establecidas sobre todo  por su abuelo, que sin embargo su madre si las tuvo  que seguir sin excepciones. Pues bien, ya desde pequeña Alba se niega a utilizar el apellido de su padre pero no porque fuera consciente de la situación porque aún era pequeña, aunque también es cierto que siempre iba un poco adelantada a las niñas de su edad por el simple hecho de que le  gustaba mucho leer e investigar en los libros de su tío que en ocasiones no eran aptos para ella.   El pretexto que utilizaba Alba era  que el apellido de su padre era más difícil de deletrear, pero en ese simple hecho ya se saltaba las reglas desde bien pequeña y su abuelo si es cierto que no estaba conforme pero tampoco lo impedía de forma tan radical como hacía con su  hija.

Personaje de Blanca II

Blanca pasada la etapa señalada por mi compañero Jesús, y tras  dejar de lado esa vida de sumisión decide regresar a su casa.  El hecho que la lleva a tomar  esa decisión es que  por fin se decide a hurgar  un poco más en la vida de su marido y entra en la habitación que este le había prohibido, ahí descubre el porque su   marido no tenia la necesidad de mantener relaciones sexuales con ella como cualquier otro hombre. Jean de Santigny  cubría sus necesidades sexuales de otra manera con sus esclavos, esto fue lo que hizo que Blanca huyera  de aquella casa.



La sumisión de Blanca

La sumisión final que adopta Blanca le viene dada por una  serie de circunstancias, que todas ellas desembocan en que ella se vaya a vivir con el marido que su padre le había  buscado y que ella aceptara cuando en principio se mostró  reacia a esa idea.  Isabel Allende nos hace ver que ella misma no es consciente de ello y que no es capaz de explicarle a su madre la circunstancia que estaba viviendo ni cómo había llegado a ella:

"Blanca  nunca pudo explicar a su madre  las razones por  las cuales había aceptado casarse, porque ni ella misma las sabía. Analizando el pasado, cuando ya  esta una mujer madura, llegó a la conclusión de que la causa principal fue  el miedo  que sentía por su padre. Desde que era una criatura de pecho había   conocido la fuerza irracional de su ira y estaba acostumbrada a obedecerle. Su embarazo y la noticia de que Pedro Tercero estaba muerto  terminaron por decidirla"
Como primera causa menciona el miedo a su padre y esto nos muestra una vez más la sociedad patriarcal en la que vive Blanca y con la cuela  le es imposible ser feliz por el simple  hecho de no  poder casarse con quien ella quiera, así como  menciona  la obediencia que le solía  rendir a su padre a pesar de saber que este le restringiría  el camino que la llevara hacia la felicidad. Por último se entera de que la persona con la que se quiere casar esta muerto por lo tanto  ya  no le quedaba mucha opción teniendo en cuenta que estaba embarazada, este hecho también es muy  importante en su sociedad porque no se podía percibir  que una mujer  fuera madre soltera o que estuviera embarazada y no casada.

lunes, 28 de abril de 2014

Personaje de Blanca

Blanca al principio se nos muestra como un personaje que rompe con el estereotipo femenino de mujer sumisa ya que se escapa todas las noches al río para tener encuentros amorosos con un hombre a quien su padre odia. Sin embargo, conforme avanza la obra, cuando el padre se entera de lo que ocurre, propina una brutal paliza a esta y la obliga a casarse con un hombre, ante lo que presenta toda la sumisión del mundo porque temía a la figura de dictador de su padre. Sin embargo esta manera de someterse a su padre es una forma más de "rebeldía" quizás porque al final ella acaba haciendo lo que quiere. De hecho al final acaba marchándose con Pedro Tercero García. Podemos ver la evolución del pensamiento de su padre Esteban, o más bien la falta de fuerzas para luchar por algo que no puede evitar.

Amanda, "novia" de Nicolás

Amanda se nos presenta con todos los rasgos de una mujer moderna: independiente, con las ideas claras, sin dejar que nadie la domine y con intención de hacer con su cuerpo lo que quiere como podemos ver en el capítulo en el que decide no tener un hijo y abortar. Es una mujer que trabaja y saca adelante a su hermano pequeño ya que ambos quedaron huérfanos.

Jaime y Nicolás

No solo se nos transmite el estereotipo de mujer sumisa relegada al ámbito del hogar en una sociedad patriarcal, sino que también vemos el estereotipo masculino en los dos hermanos de Blanca:  peleaban, estaban sucios, gritaban, eran salvajes y podían volver a casa tarde sin que el padre regañase a ninguno, solo por ser hombres. Jaime es descrito con  características atribuidas a la mujer como pueden ser el afecto y las emociones y esto se califica como signos de inferioridad.

Clara y su papel en la obra

Clara nos deja ver el estereotipo de mujer acomodada que no sabe hacer nada y depende para todo de sus sirvientes y su cuñada Férula. Conforme avanza la obra vemos su inutilidad a la hora de realizar tareas de casa, de hecho no las realiza ni se ocupa de sus hijos: "por primera vez en su vida se hizo cargo, sin ninguna ayuda de los asuntos materiales, porque ya no contaba con su marido, con Férula o con Nana" (2008:177). Al hablar este personaje hemos podido ver también que ha sufrido en una ocasión violencia de género por parte de su marido, llegando incluso a destrozarle la boca de un puñetazo. A pesar de ello se muestra sumisa y no hace nada contra él, se limita a retirarle la palabra. La figura de Clara nos sorprende a lo largo de la obra porque pasa de ser un personaje en mayor o menos medida frágil a ser una mujer fuerte y que de manera directa o indirecta, hace lo que le conviene y "lucha" por sus intereses.

lunes, 21 de abril de 2014

La imaginación romántica de Rosa y la realidad de Esteban

En esta entrada del blog me gustaría exponer y comentar una cuestión de la novela que se me ha presentado al leer sus páginas. Todo se desarrolla en el primer capítulo cuando comenzamos a leer la imagen que Rosa tiene de su novio Esteban Trueba, minero en un lugar lejano:

"Por influencia de las novelas románticas, que constituían su única lectura, le gustaba imaginarlo con botas de suela, la piel quemada por los vientos del desierto, escarbando la tierra en busca de tesoros de piratas, doblones españoles y joyas de los incas, y era inútil que Nívea tratara de convencerla de que las riquezas de las minas estaban metidas en las piedras, porque a Rosa le parecía imposible que Esteban Trueba recogiera toneladas de peñascos con la esperanza de que, al someterlos a inicuos procesos crematorios, escupieran un gramo de oro".

La primera frase (por influencia de las novelas románticas) revela algo que me ha recordado a la locura de Don Quijote, quien imagina decenas de cosas en una relectura vital de las novelas de caballerías. Sin embargo, el trasfondo de esta enajenación mental es la realidad exterior que para nada se asemeja al mundo imaginado. El desengaño es propiamente romántico, ya que tanto Rosa como Don Quijote terminan muriendo, la primera de una manera angelical y el segundo agónicamente. Lejos de analizar el trasfondo de la novela de Cervantes, voy a presentar el que encontramos en la de Isabel, que encaja precisamente con otra idea de narrador omnisciente-narrador sujeto que trataré en mi siguiente intervención. 

Varias páginas después, en el cambio de narrador, vemos la realidad de esa vida minera explicada por Esteban Trueba: 

"Eran tiempos difíciles. Yo tenía entonces alrededor de veinticinco años, pero me parecía que me quedaba poca vida por delante para labrarme un futuro y tener la posición que deseaba. Trabajaba como un animal y las pocas veces que me sentaba a descansar, obligado por el tedio de algún domingo, sentía que estaba perdiendo momentos preciosos y que cada minuto de ocio era un siglo más lejos de Rosa. Vivía en la mina, en una casucha de tablas con techo de zinc, que me fabriqué yo mismo con la ayuda de un par de peones. Era una sola pieza cuadrada donde acomodé mis pertenencias, con un ventanuco en cada pared, para que circulara el aire bochornoso del día, con postigos para cerrarlos en la noche, cuando corría el viento glacial. Todo mi mobiliario consistía en una silla, un catre de campaña, una mesa rústica, una máquina de escribir y una pesada caja fuerte que tuve que hacer llevar a lomo de mula a través del desierto, donde guardaba los jornales de los mineros, algunos documentos y una bolsita de lona donde brillaban los pequeños trozos de oro que representaban el fruto de tanto esfuerzo. No era cómoda, pero yo estaba acostumbrado a la incomodidad. Nunca me había bañado en agua caliente y los recuerdos que tenía de mi niñez eran de frío, soledad y un eterno vacío en el estómago. Allí comí, dormí y escribí durante dos años, sin más distracción que unos cuantos libros muchas veces leídos, una ruma de periódicos atrasados, unos textos en inglés que me sirvieron para aprender los rudimentos de esa magnífica lengua".

jueves, 10 de abril de 2014

Blanca buscó la felicidad como pudo

"Conocía el placer como una última y preciosa etapa en el largo camino que habría recorrido con Pedro Tercero...Mientras sus compañeras en el colegio leían a escondidas novelas prohibidas con imaginarios galanes apasionados y vírgenes ansiosas  por  dejar de serlo" (1995, 275)
Con esta  cita podemos hacer un interesante análisis del personaje de Blanca,  donde se nos muestra como una chica la verdad bastante adelantada para las demás chicas de su época. Mientras  sus compañeras leían  escondidas historias de amor, ella vivía ya su propia historia con Pedro Tercero.

Pero está  felicidad que disfrutó de joven  no le durará mucho  ya que   será obligada a separarse de él y tendrá que casarse  con un hombre al que no ama. Cuando se desarrolló este acontecimiento del compromiso ella ya estaba embarazada  de su primera hija con Pedro García  Tercero, pero de nuevo correrá con la suerte de  quedarse sin marido como ella realmente quería, aunque tenía todavía las limitaciones de una mujer casada como  Isabel  Allende nos comenta:

"Blanca, que carecía  de las libertades de una soltera y tenía todas las limitaciones de una mujer casada, pero  no tenía marido" (1995, 280)

sábado, 5 de abril de 2014

Acerca de un hecho del primer capítulo


En la primera entrada realizada por mí en este blog me gustaría plantear un tema controvertido a modo de acercamiento al gran libro "La casa de los espíritus", de Isabel Allende. Tras este seguiré con aportes algo más formales, aunque no prometo nada, porque la crítica social y política siempre tiene a uno en primera línea de guerra.

En la página dieciocho del primer capítulo nos encontramos ante un hecho que evidencia de qué manera había grupos masculinos babosos que se "quedaban de piedra" viendo pasar una bella mujer, o una mujer que simplemente destacase por algún motivo aparente. Así lo narra Allende:

 "habría tenido que ser tarado para no ver esa aparición que provocaba un tumulto a su paso y congestionaba el tráfico, con ese increíble pelo ver que le enmarcaba la cara como un sombrero de fantasía, su porte hada y esa manera de moverse como si fuera volando [...] No fui el único hipnotizado, en pocos minutos se formó un corrillo de hombres que atisbaban por la vitrina". 

Este hecho me ha recordado a un vídeo (link: http://youtu.be/mzLh9g6QV_k) que vi hace poco sobre una situación similar en El Cairo, Egipto. En él hay un grupo de hombres que persiguen a una mujer vestida y maquillada de una forma que nosotros consideraríamos normal, aunque para el mundo árabe sería considerado pecado. ¿Cómo podemos permitir que haya todavía zonas tan incultas y patriarcales?... E incluso me atrevo a plantear la siguiente cuestión: ¿De verdad creemos que esa situación es pasada o actualmente se produce también?.

El principal problema al que nos atenemos es al discurso transmitido de padres a héroes, de gobierno a ciudadanos, un discurso que solo puede ser cambiado con el tiempo a través de esfuerzo y acción sobre el sistema. De todas formas, no puedo vislumbrar la solución sin pesimismo, ya que trasciende fronteras. La posibilidad de modificar el discurso es imposible si los países poderosos siguen lucrándose de estos países, vendiéndoles armas e influencia (por otra parte) para que sus gobiernos tiranos sigan con el control de la libertad discursiva. En fin, lo que planteo es un ejercicio de autocrítica gubernamental y cambio sistemático, idea que ya nos legó Gandhi: "si quieres cambiar al mundo, cámbiate a ti mismo". 

Seguimos en contacto queridos lectores.

Capítulo III: Clara, Clarividente

La primera alusión al papel de la mujer que podemos encontrar en este capítulo la hallamos  cuando se habla de la educación de Clara. Nívea proponía que estudiara idiomas, mientras que el padre prefería que se dedicara a estudiar algo propio de la mujer: el piano o la costura. Hay una ocasión en la que se nos menciona a Nívea cosiendo en la sala de la costura, el ámbito de la mujer, en el momento en que Clara no hablaba y aquella le contaba algunas historias a la niña.

Quizás Nívea y sus amigas en algunos momentos rompan con el estereotipo de mujer sumisa, ya que podemos verlas  en las fábricas  arengando a las obreras, mientras que los hombres se reían de ellas. Nos ha llamado la atención como se hace referencia a "un prodigio de mujeres mostrando las pantorrillas, de hombres con chaleco y pantalones con pliegues", como si fuera algo extraño ya que es calificado como un "desorden de modernismo". El día que Esteban vuelve a la casa de los Del Valle, estos hacen una lista de las hijas disponibles para el compromiso como si se tratara de animales u objetos. Cuando Esteban se casa vemos el miedo de Férula, su hermana,  ya que es totalmente dependiente de su hermano y por ella misma no ha sido capaz de trabajar ni de nada, solo de dedicarse por completo a su madre enferma. Férula se hace amiga de Clara y acaba sirviéndola como una esclava, ya que está enamorada de ella. Acabaron viviendo en la misma casa, el matrimonio y Férula. Esta sentía que cuando estaba su hermano no podía estar con Clara ni hacer y deshacer a su gusto como estaba acostumbrada, aquí vemos algo de "masculino" pero, pese a que era una mujer no podía recriminar nada a nadie.

jueves, 3 de abril de 2014

Sobre el segundo capítulo: Las Tres Marías II

Las violaciones que se enumeran en este capítulo nos muestran una vez más que nos movemos  en un marco patriarcal, y Esteban no solo representa la figura principal de este marco sino que además, juega un papel  muy importante desde mi punto de vista para clasificar un estereotipo de su clase social. Siempre preocupado por  por la imagen que pueda dar  a los demás, esto lo veremos  en capítulos  posteriores también, como por ejemplo el capitulo VIII, Los Hermanos, que analizaremos en la siguiente entrada.

Que las mujeres  no sepan sumar es algo premeditado desde la infancia, de hecho vemos claramente la diferente educación que recibe Blanca con respecto a sus hermanos. Los dos hermanos  son enviados a un internado dónde reciben una educación, sin embargo Blanca es criada por Clara y es educada por su madre.
 En el caso de Blanca tiene mucha suerte y es muy afortunada de tener la madre que tiene puesto que esta dentro de su sociedad es bastante  liberal y la enseña mucho más que otras madres enseñaban a sus hijas.

En segundo capítulo hace hincapié y nos demuestra la  situación económica  de la familia de Esteban, en este capítulo se nos  dice que Esteban solo dispone de un traje. Pero a pesar de que  fuera pobre siempre ha vivido con la ilusión de ser rico y poder hacer cosas como tal, como por ejemplo tomarse un café en el Hotel Francés. De hecho cuando  recibe su primer salario, lo primero que hace es eso.  Lo que le ocurre a Esteban en  ese hotel es toda una lección de humildad que nos da la  autora, y es que no es bueno aparentar lo que no eres. Ya tendrás tiempo de hacer ciertas cosas, de hecho a Esteban si que le llega ese momento.

Vayamos  con el personaje  de Férula en el principio,  y es que ella tenía lo que conocemos como poder del discurso.  Férula conseguía hacer  sentirse mal  su  hermano, pero es en este capítulo  donde  Esteban ya se percata de ello y Allende nos lo ilustra así:

"En ese momento vio con claridad los mecanismos que usaba su hermana para dominarlo, la forma en que  conseguía hacerlo sentir culpable y comprendió que debía poner a salvo"
Esteban demuestra que puede conseguir lo que quiere y salir de ese mundo que no le gusta nada,  aunque para ello tuvo que sacrificar mucho y pasarlo mal durante mucho tiempo.